La Diosa tenía un don: podía adoptar cualquier identidad que deseara. Con un cambio de vestimenta, un peinado diferente y una sonrisa adecuada, podía convertirse en cualquier persona. Su habilidad para mimetizarse la había llevado a convertirse en una experta en el arte de la suplantación.
La historia de La Diosa se convirtió en un mito urbano, un recordatorio de que, a veces, las personas más complejas son aquellas que parecen tenerlo todo bajo control, pero que en realidad están buscando lo mismo que todos: un lugar donde pertenecer. ladrona de identidades hot
La Diosa se llevó el teléfono de Sofía, su cartera, y cualquier otro objeto que pudiera identificarla. Con esos objetos, La Diosa tenía todo lo que necesitaba. Al día siguiente, se presentó en la oficina de , el novio de Sofía, como si fuera ella. Alexander, sin sospechar nada, quedó envuelto en la red de La Diosa. La Diosa tenía un don: podía adoptar cualquier